Hijos de la noche


"-He aquí a tus hijas
y a tus hijos!-
bramó la noche,
que ya les aguardaba,
a ella
y a toda la legión astral.

De puntitas y en hossanas
para el retiemble sideral
en la indómita región de la negriaura,
de las cosas entelarañadas por la fe
y las guirnaldas vaporosas
y encandilantes.

El Olimpo también guarda cinco puntas
y su reverberescencia toca el alma gótica
de quien danza."

Pétalos púrpuras


"Muy opaco el eco,
servicio luctuoso silente
con lírica gótica
y una cruz gastada.

Mórbidas palabras
con el son negro,
y címbalos
en plena descomposición.

Al que pide
se le desgranan
toda suerte
de partituras muertas,
o falsas
o locas
o desnudas.

Alguien vendrá mudo
y rascará el ataúd
dejará los despojos
de sus ojos,
la marchitez de alguna luz,
una mano entrecruzada
escurriendo pétalos púrpura,
el murmullo de su mirada
y una plegaria en cuarteadura.

Pero la misericordia,
así sea subrogada,
esa… no vendrá."

Espantapájaros II



La melancolía se revela en estas páginas,
quiere florecer de nuevo
y conocer la consolación
de algún vocablo.

Quimera y desolación por mis pecados.

Quiere madurar en el grito de unos labios
que también me han olvidado
y en los escombros del amanecer,
reconocer lo inagotable del dolor
que en el recuerdo de sus besos
ha metido una estaca en mis adentros,
en mis propios cascajos, en mi ruina.

Tanta nostalgia me llueve de silencios,
truenos que anochecen en mis puños,
en una fatal desesperación
por mi perenne soledad.

Me duele y me duele más
cuando se aleja
y me deja con el pavor
de volver a soñarle;
cuando se acerca
y me deja en el temor
de no reconocerle
nunca más.

Sigo siendo aquello que me falta
dondequiera que ella esté:

Un triste espantapájaros
que se esparce en la clandestinidad
como una atalaya relegada en la inmensidad de su propia herida.

Más presiento que no siento nada,
aunque el viento reclama mis jirones
y el tiempo reclama mi muerte.

Recordarás la monstruosidad de mis palabras.


Desafortunadamente poco habrás conocido de lo que crecía entre nosotros:

Una enredadera de dolores y falacias entre las sombras
y la carnívora ficción e hipocresía de los unos para con algunos otros.
Equidistante nuestra purísima negrura
y la fiebre por el crimen, el odio y la pavura.

Por sobre el Capullo bruno de los Vientos,
corrompidos por la densa altitud de estas ideas
establecimos que la adredosa herida podrá contabilizarse
siempre y cuando sangren las rodillas y se colapse el corazón.

Y cuando la desdicha del recuerdo y la razón
quieran inundar nuestra vacía mirada y perpetuarse
con un ministerio ignominioso de contrición en el páncreas…
entonces nos desprenderemos verticalmente del madero de tormento
y daremos oscuridad a los hombres
como lo fue siempre,
como meta
y camino.

En la hora en que te atrevas a soñar,
te confirmaré en tres ocasiones.
después de que cante el gallo,
que nunca nos conocimos.

Después de la media noche
te clavaré siete puñales,
entonaré siete salmos ,
los más negros
y resucitaré
siete veces
siete.

Afortunadamente hoy sé que sí te amo.

Lástima que yo siga siendo un monstruo
y que tu no has dejado de ser una princesa.

Alguna vez podrías, aunque fuera sin suspiros, amar a una bestia como yo?

Soliloquio Vampírico

¡Ah! Cómo gotea la noche infecta en solitud,
con su lluvia de silencios y dudas.

Ya he golpeado, impaciente, dos veces la piedra,
ese mármol inerte que nace muro bordeando la silueta,
fantasmal y etérea de esta morada mía, cansada de tiempos muertos.

¿Hasta cuando he de ser alimento de las horas?

Pienso...

Bajar las escalinatas dejando un rastro de sangre,
devorada por la premura de una nocturnidad alevosa,
premeditada en el secuestrar de este orgullo maquiavélico,
que insaciable, delira mientras fragua, cruel, la escena perfecta.

¡Qué vibren las alas! Mucílagas, espesas. Un zumbido,
el eco macabro que ha de preceder a la muerte,
tu...mi consecuencia.

Rodillas en tierra, genuflexión, imploración a la vida,
que soy de ti el Purgatorio y en breve...averno,
¿Dónde tus ángeles que no te escuchan?

Cuan frágil te intuyo sin esa luz que te ha abandonado,
a la sombra de mis sombras permaneces gimiendo súplicas,
mientras mis labios, gélidos rubíes, te reptan, sierpe sedienta.

Te beso, voraz, con la templanza de quien se sabe soberbiamente inmortal,
con el placer orgasmándome dentro al percatarme poseedora de tu último aliento,
con mis marfiles níveos horadando tu garganta....
y tu cálida sangre penetrándome dentro.

¿Qué ruego clamarás implorante entonces?
Títere del cual hilos penden timoratos en mis dedos,
usurpadores de tu exhalación final, colofón que me endiosa,
dueña de ti...¿Has de llorar, mortal, lágrimas que no entiendo?

Negriairada ánima, la mía, irreal; no perdono,
porque la sed es arrebato y lujuria que me enciende,
flama incandescente enardecida en la insaciabilidad
de ese, tu líquido vital que confirma mi existencia.

¿Conmiseración? Musitas casi en oración,
más no es innato a mi instinto la virtud compasiva,
que soy diablo en la tierra, súcubo y voraz fiera,
hambrienta de ti y filo que degüella sin percibir pena.

¿A qué esos cristales salinos derramándose en tus ojos?
Aborrezco la faz de quien, cobarde, adolece de ser víctima,
nada hay que me conmueva, al contrario, me deleito,
éxtasis en cada escarlata gota tuya que me escurre por la boca.

En cada estertor, casi cadáver, que me ofrendas moribundo,
feneces, lento, mientras tu desangrar me eleva humo,
toco el cielo y deliro ¡Placer! Como quien degusta un manjar exquisito,
sed...tanta sed, que la eternidad queda reducida a un diminuto universo
donde jamás nadie podrá inundar el abismo infinito de mis desiertas arterias.

Inconmesurable la necesidad de revivir esta escena, noche a noche,
perfecta en su culminación, cuando al fin, tras el clímax que apacigua hambres,
el descanso invita a asaltar tálamos, negros de polvo y años,
para dormir, embriagada, mientras el alba difumina la nocturnidad que me acompaña.

Ahí quedas, carne, alimento para los cuervos,
entrañas obsequiadas a las alimañas que circunvolan mis lares,
osamenta, pasado mañana quebrada y con el devenir de los tiempos...nada.

Ahí, con tus enjugues de lamentos encharcando esa silueta difunta,
sin epitafio, ni tumba, sin voz...y mi ego satisfecho, perverso,
altivo y henchido de orgullo mientras mis labios se relamen,
mueca sublime para la dueña de gesto tan despiadado.

Curvaré las comisuras regalándote media sonrisa,
¿Qué menos y que más puedo darte cuando tu me has dado todo?
O casi todo, porque el silencio y la soledad ya eran viejos compañeros,
pero la sangre, ¡Ah!, eso merece al menos ese deje sonrisoelegante.

No sé, me digo a mí misma sin atinar a pensarme dentro mía,
¿A qué mutan plañidera cuándo la muerte asoma daga?
Ese hipar lloricoso, lacrimarisma que borbotonea en persistencia,
gimoteos plegaria desatados de amargura, hastiantes de tanto pulsar.

¿Acaso me conciben persignándome y en un acto de divina locura,
yo, diablo me transformo en luminaria para enternecerme y ser misericorde?
¿Qué sus maltrechas retinas en episodio final y antes de que caiga el telón,
me perfilan bondad, quizá en un gesto inconsciente, vislumbrándome rescate?

¿Dónde, cuándo, cómo la mano que asesina tendría el extraño don de salvar?
Instinto fecundo y promíscuo de hambre que peca, gustoso, de negra psicopatía,
pues no es sólo la sed la que bulle efervescente dentro en las venas pidiendo sangre,
sino ese gozo, el recrearse en cada uno de los instantes que preceden, conceden, posceden,
la interminable complacencia, deleite que supone ser dueño de vida y muerte.

El trance, obvio, mortalmente doloroso, se prevee en mi creatividad como escultura,
primero el esbozo, mental, conocedora del éxtasis que provoca ser quien porta cincel,
saberse aliada del pánico, amiga perpetua de la osadía que supone creerse un Dios,
propietaria de un alma que inocente o culpable será inmolada para alimentarme.

...y, sigo diciéndome a mi misma sino estaré desvariando de más,
justificar lo injustificable, tal vez todo este soliloquio que planea, ave,
en mi cabeza, no sea más que la duda razonable de quien alguna vez tuvo latido,
quizá resquicios de remordimientos o tan sólo la mano de la soledad acariciando mi cuerpo.

No es fácil acostumbrarse a ser témpano, mármol que levita noctívago,
sin más cobija que la niebla, las penumbras y el ulular de los búhos...
(©Scb)

Ya vienen los muertos


¡Aparta la venda, luz, que me ciegas!
Que están por venir las tinieblas,
la candela sin flama,
los que no son y ya llegan.

Sombras de mi dormitar,
formas sin forma,
éter murmurando ecos,
voz sin lengua.

Y han de tocarme y gemir,
un saludo al inóxpito aire,
mano cadáver en mi hombro,
un beso de buenas noches.

Y habremos de danzar a las doce,
con los huesos crujiendo y los pies descalzos,
sin carne, sin boca, sin ojos ni gestos,
tan sólo un estrecho abrazo.

Y subiremos a tocar las campanas
para que su son reparta el miedo
y un rumor quiebre el silencio:
¡Ya vienen los muertos!

Fallecidos, expirados ayer,
cuenta lustros de olvido,
con pincel oxidando los nombres
y cincel fracturando mármol,
arrullados por estatuas de ángel,
con abrigo de musgo y una capa de hiedra,
cicatriz en el rostro,
faz surcada en antaños
por el paso cansado de duelos y quebrantos.

Somos sombras, umbrías en pedazos
que sembramos lóbregas semillas
y recogemos llantos.
(©Scb)

Miradas que matan



Hay un arrugado belcebú al otro lado del muro,
afila garras, puntas escarpias,
viste muselina arácnida
y gotea baba...espuma infecta en gruta de rabia,
boca injuria, voz afrenta.

Hay un leviatán exaltado,
desatado, alado, osado,
vomitando agravios,
ira agusanada,
corcova encorvando la médula pútrida
de la sinrazón que furia erupciona.

Y hay un tragar palabras desde mi garganta,
un sentir al aire entrar con su calma hasta mi pulmón,
engendrar desprecio, aquí en mis entrañas
y regurgitarlo con mudo silencio,
soberbia horadando mis palmas
con uñas desdén, los puños cerrados.

Y hay pupilas que dañan,
retinas agujas, espejos del alma
que vierten cianuro...

Hay un demonio muerto al otro lado del muro. (©Scb)

En contra de la duda y la mortalidad



Lo poco que pueda ser plausible en este mundo se encuentra en la amnésica nocturnidad, en su apático sosiego.
Y no, por supuesto que aquella falsedad no estuvo, ni líricamente, puesto que no cabía en la sinceridad de las Tinieblas.

Esa serenidad chicha y perversa me vivifica,
agazapada, como felino hambriento
con el eco de sus gruñidos, estimula el horror
y reconforta a la bestia de mi cuerpo.

Tanta soledad me hace vomitar mis negros suspiros,
desnudar mi sombra ante la tolvanera de la omisión,
abrazarme fuertemente a su sincera malevolencia .
Jardín de los infaustos, subyuguen mi desalmada alma!

El castigo es para la duda,
el sepulcro para la contradicción,
los crisantemos para los recuerdos
y la osamenta para el Demonio Devorador.

Oh, la jaula… la jaula es la bendita maldición!

La mortalidad con sus huellas de lunas,
con el fango de su mirada indulgente,
con esa necia concurrencia de ansias
y el manumiso mechón de hipocresías.

Niégate, no tres, sino mil veces.

Ayes por el suicidio sanguíneo!
Ayes por los pensamientos pulsantes!
Ayes por la tontería cardiaca ¡
Ayes por los brazos, el torso y los labios falacios!
Un Ay descomunal por el subterfugio que te hace dudar.

Rememoro el índigo, a la majestuosidad de tus sombras,
al negrísimo deslumbramiento de tu aleteo siniestro
y al amor inicuo, retorcido y malévolo de tu inmortalidad.

Los Cuervos no graznan, porque la niebla de tus palabras los puso a pensar.

Imbatibles parvadas del mal agüero no sufran más!
Yo sigo negro. Ni olvido, ni extraño. Nunca más.

Vampirología 6 (La matanza de Dorian)



Me persiste una idea.

Veo a unos críos buscando el amparo en el regazo de su madre.
Veo una desatinada escena familiar en la que los infantes corren a guarecerse entre los miriñaques de su progenitora…
porque el hombre malo está muy cerca y saben que ya los ha observado…
porque saben que el vampiro siniestro ha percibido el miedo que les corroe las entrañas y les provoca gordos lagrimones de aprensión…
porque saben perfectamente que cerca de su madre morirán igual, pero se conforman en la razón de que será una muerte que al menos, les tocará juntos…

Sus deleznables argumentos coloridos y resplandecientes de siempre…

Este pensamiento es un desafío a mi cualidad de impío y protervo. Para ser cabalmente perverso, la idea me excita. Es para mi una oportunidad ominosa tomar brutalmente la vida de los párvulos frente a la presencia exánime de una Dama de las Sombras sometida por un simple acto y pensamiento… la rúbrica con la punta de una de mis garras en contacto directo con el dije o relicario que lleva en su garganta y que guarda en Rubal, la sangre de Antheus, el precursor de las Tinieblas. La fusión espiritual de los genes de la Lobreguez desfallecerá momentáneamente a la Señora Vampira y podré entonces masacrar con suma libertad a sus retoños.

Debo aclarar que lo excitante no es asesinar a las criaturas, sino hacerlo frente a la mirada impotente de su tutora.


Niñito 1
Ante la pifiada brillantez de tu mente, serás irremediablemente amado por esta espada. Mis decapitados no renacen ni como ángeles, ni como despiadados. Mueren para siempre. Muere entonces.


Niñitos 2 y 3
El único aire fresco y aporte extraordinario fluye viscoso y carmín desde el abismo impuesto por mi Espada y que sus cabezas, aún pulsantes, miran sorprendidas al rodar por el suelo.


Niñita 1
Te contaré un cuento:
Hace tiempo una dama fue convertida por el Gran Maestro de las Llanuras abandonadas en el Infinito Negro y ella , llamada Mentira, se configuro traición al ser subyugada nuevamente por la aberrante sensibilidad mortal. Ella fue juzgada desde antes de todos los tiempos y ha pagado cien veces su defección. Y se ha creído pesadilla, y se ha concebido pasado, presente y futuro… y no ha sido otra cosa que una lección. Su historia es la de siempre, alguien viene, muere y se le olvida.

Ahora cuenta:
Mira cómo se aproxima mi espada a tu cuello. Aletargaré tiempo y espacio para que disfrutes tu propia muerte y sientas a conciencia el seco golpe a tu carne, a tus arterias y a tus venas. Haré que escuches la tormentosa precipitación de tu olvidada savia carnal y el desmembramiento de tu olvidado cráneo.

Tú, estás señalada para el eterno olvido.


Niñito 4
Derramarás sangre desde tus cuencas y tu cuerpo será limpiabarros para esas lágrimas amancilladas. No sabrás jamás quien separo tatema y torso de tu fantasía inmortal.



Niñito 5 enigmático
Tu deber, el que yo te señalo y prescribo es no perecer de inmediato. Tu cumplirás mi capricho de complacencia en la deletérea ruina de sus carótidas. Por eso mismo tomaré un breve instante para exponer elementos que quizás ni comprendas pero que me divierte hacerte y hacerles saber (Quiero hacer hincapié en que no has dejado de sufrir el dolor más severo y jamás imaginado. Una de mis garras ha penetrado tu garganta y hace ralentizadamente una profunda incisión en redondel procurando el paulatino desgarre de todos y cada uno de tus órganos faríngeos… pero el incendio en mis garfios funciona a su vez como un yugoestimulador para que no desfallezcas y te dilates y contraigas a pesar de que tu voluntad ya no lo quiera. Morirás hasta que yo lo dictamine)

Por qué no hago atención alguna a tus insignificantes varitas mágicas, katanas ancestrales, tus cuchillitos y enseres de cocina plateados, tus endebles manos, tu zafia mascota, tu encomienda Yoshiniana?

De qué te servirían las superfluas artes guerrilleras y tu dominio de cursilinezcas ballestas Cupiterianas… si no lucharás contra nadie? No hay manera de que comprendas, pero no estarías enfrentando a la simple transparencia, al nulo reflejo, al vuelo de un ave, a la capa y albornoz.
Es como creer en los ajos, en las estacas, en los escapularios, en las cruces gamadas, en el agua inaudita. Nada de eso funciona con tu opresión apesadillada.
Necesitarías ser un inmortal de estirpe original para comprender la totalidad de pensamientos y potestades de Dorian: Mimetización, multiformismo, teletransportación, animalidad, fuente imperecedera de energías negras, suplantación, dominio completo de la vida y la muerte, invisibilidad, concreción de la idea y la fantasía, señorío e influencia sobre los elementos, distorsión de dimensiones y todos los etcéteras que supongas.

Me parece que eres el niñato consentido de la Dama y por ello pagarás con creces. Antes de que retire mi garra de tu degolladero sabrás que esta espada no es un simple artefacto asesino y decapitante, es la extensión de mis influencias físicas y mentales… y mi veredicto supremo de muerte…

La contemplación del sufrimiento de la vampira por tu deceso es un incentivo a mi espíritu malévolo para dejar en tus entrañas la simiente implosiva de un poco de mi energía oscura. Está siendo definitivamente desintegrado tu enigma.

De nada sirvió apartarte. Muere crío y sufre Ingrid.

Niñita 2
Ya que lo solicita tu egocentrismo dejaré para tus memorias una imagen infernal: Sin permiso alguno tomaré del cogote a tus poemas y cercenaré su letra. Lo mismo sucede con tu cabeza y tu talento. Eres canica desangrada en el suelo.

Niñita 3
Tu tierno desenvolvimiento me pone fúrico y exasperado. Nunca supe de qué lado estabas, pero eso no importa. El entendimiento, la comprensión, la piedad y la clemencia no serán para ti. Querrás perder tu vida apostada en alguna mesa de inmolaciones y sentir el acero de mis perversiones en una monda sajadura final. Pero no será así por tu pecaminoso modo de actuar excesivamente candoroso. Admitir aquella centella fue tu perdición. Sufre entonces el máximo dolor con una espada que cumple su débito en guillotina y que al escindir tu garganta estruja tus venas y exprime tu respiración… Ahí nace una imagen perturbadora. Una explosión en tu gollete se ha convertido en una fuente floreada y desangrante. Ríos púrpura descienden por tu cuerpo y se los bebe el Tártaro.


Niñito 5

















Bu!

(Quien no crea que aquel ha muerto ahí, entonces no entendió nada de nada)

Niñito Bennu.
Ya cállate lambiscón... y muérete de una vez por todas.
No necesito vejigas para nadar y ni siquiera nado. Asesino soy y no tu nana.
Tu suerte es el desmembramiento. Tus partes serán tiradas en los siete vértices.


Niñito 6
He generado para ti una ilusión. En el firmamento se ha conformado un espectáculo con cientos de cuervos aparejados, quienes en torbellino imposible reproducen la silueta de un solo grajo descomunal. Este se adosa lentamente al lugar de la matanza y va descendiendo. En el momento en que sus zarpas quieren tocar el suelo, surge impetuosa la Espada Rubal y le degüella atrozmente. La dispersión de pajarracos cumple otra visión, es una pringue sustancia negriroja que al tocar la tierra retomaría tu forma virtual y humana… pero no será así tampoco. Esta vez en un despliegue instantáneo habré separado la mirada absorta de tu cuerpo y tu grito desesperado se apaga en la caída de tu cabeza.


Niñito 7
El aire mismo tomará tu sangre. Me es obediente.



Niñito 8
Volviste a tu guillotina. El terror no nació contigo. Muere eternamente en ti.
No serán esta vez los 21 de antaño, pero igualmente estás condenado con estos niños por tu fisgoneo y curiosa intrusión virtual a la sobredosis de muerte.


Niñita 4
El territorio es marcado tu mausoleo,
y socavón.
Tu guerra no es otra cosa que tu muerte
Y tu lirismo, tu destrucción.

No hay susurro del viento que venza al Amo.
No hay defensa ante el Señor.
Hay sangre en terreno yermo
Y tu eres la conclusión.


Tengo un obsequio para ti:
Una muerte inmediata:
Mis garras desgarrando tus entrañas y tu garganta.
Mi espada en tu corazón
Y mi pensamiento destrozando tu alma.

Vampirología 5 (Tercer acto Dorian)


Tercer Acto:

Exhortos

"Por la sumatoria de todos los negros galardones y potestades que el hacedor de las Tinieblas me ha conferido por ser mi hermano de origen, por el honor de portar la más antigua sangre refutante y de pureza infausta, hago mi votos a la masacre, a la hecatombe y a la sanguinaria desaparición de la fémina-sombra-némesis y su cortejo de rústica iconoclastía y zalamería redicha.

Me autocongrego en soledad para pronunciar la invocación del salvaje espíritu de la Nada y de mis congéneres siniestros catapultados a los universos del aborrecimiento y del desprecio.

Yo lanzo este alarido a las márgenes de Aradia y a los siete abismos, a todas las simas infernales y a las aguas oscuras y pestíferas del olvido.

Que los aires acompañen mis gritos incendiados en la furia con el aullido pavoroso de la bruma.

Que el pavor les venga a los detractores en el espinazo y que todos los siglos pasados y pesados en sangre inocente toquen sus ínfimas fibras trémulas.

Escuchen la voz inmortal y sufran el colapso irremediable de sus vacuas arterias.


Invoco al Dueño del Silencio Atroz… Vahang Cthulk Antheus, tu hacedor Ingrid.

Invoco a la Eterna y Retorcida Durmiente Negra… Enlith.

Invoco al Carnicero Devorador de la Mentira del Tiempo… Delhi

Invoco a la Gran Sierpe del Horror Colindante… Dissa

Invoco al Monstruo Maldito de Mil Reflejos… Volhg

Invoco al Amo y Señor de los Cuervos y la Muerte… Yo mismo: Dragul

Les invoco para departir funestamente por la sangre impía a punto de derramarse en este sitio virtual.

Escuchen la sentencia:
La ley inmortal requiere el deceso inmediato por decapitación de aquellos detractores del Vampiro Primigenio. Por esa misma ley medioeval se establece la oportunidad de ofrendarse libremente a la cercenación.

Esperaré un sólo día su soberano sacrificio.


Después, la muerte realmente dolerá…

Vampirología 4 (Segundo acto Dorian)



Acto dos:
A tu interrogante lumínica:
(Lo cual comienzo a percibir como una contradictoria, falsa y lacónica apología a lo que deberías odiar… pero te comprendo… fuiste en algún momento, monda y mundana rama mortal)

“Con tu engendro de luz
Comienza a hervir la destrucción,
la palabra se esfumará,
todos caerán en el pozo de mi hastío.

Y yo, todopoderoso, haré nacer de vuelta la bruma, desde sus machacados huesos.

Cerraré sus embusteros cielos con un chasquido de mis dedos
Y la negrura total eclipsará su trémula mirada.
Les haré llegar clímax del desmoronamiento
en el estricto tajo de mi funesta espada.

Esto es lo que ocasiona el encandilamiento
de una sombra inmersa en la mentís del albor,
dama de las sombras que ahora fabrica haces adúlteros
con manojos de infieles flores
y cortejos enajenados por su chillante, estentórea voz:


La muerte grande. El deceso virtual.... les sobrevendrá.

Hubo una advertencia
y una sonrisa hipócrita
surgió de quien se supone
era el símbolo y reflejo de la nube negra y la seriedad.

Un nerviosismo extremo que en un vampiro no va…

Y esa comitiva escoltando
y escoltándose en la mofa
es un asunto inmoral
con tendencia a lo grotesco.

Por supuesto es entendible, la mortalidad es fétida, agreste y corrosiva.

No observar,
solo ver hacia adentro,
hacia la pureza de la oscuridad.

Aún puedes salvarte y salvarles…

Párpados hundidos, no hagan secuelas de luz
en lite y cenagosos… les esperan los infiernos.

Esto es el revoloteo y el espasmo.
El miedo avanzando desde sus entrañas.

El retorno al exiguo pensamiento
y al sarcasmo sin reflejo.

Son las primeras señales del hastío.”

Vampirología 3 (Primer acto Dorian)


Primer acto:
Respuesta a aquella que el temor te obligo a sellar:

"Cómo pudiste pensar…?

Que la jungla de tus visiones,
y tus sombras orondas en jauría
tras la loca hazaña de tus colmillos
conseguirían rebasar tu débil mente?

Epílogos erróneos…

Cómo la niebla se desgrana,
cómo la sangre en vertedero…?

Como versículos siniestros de una dama
que sueña poder asesinar al vampiro pionero.

Cuántos artífices de mi muerte siguen en la estrategia?
No serás primera en desear mi ocaso.
Tampoco la última en fenecer sin necesidad de magia
por tan sutil y agudo fin torpe y laso.

Ni sórdida capela,
ni tu falso réquiem ,
ni una negra estrofa;
ni inmortal zarzuela,
ni un sanguinis vadem
ni una maldita nota roja…

Consúmete entre cóleras y corajes.
que no me verás a escondidillas o forastero.

De donde me niegues soy
y desde donde pretendas persisto.

No me verás a tus pies,
ni en tus sepulcros.

Un vampiro de cepa y origen
no gestiona con anhelos,
ni con simples embrujos…

Cómo puedes engañarte así,
si tu conocías las tinieblas?

Cuida esa yugular,
bien podría arrancártela
con uno solo de mis pensamientos.

Y no fomentes tu animadversión
hacia mi estirpe endemoniada,
igual puedo extirparle el corazón
a cada uno de tu amigos … y no podrías hacer absolutamente nada.

No oses volver a provocar la densidad en mis palabras.

No puedes matar al asesino.
Nunca podrías.
Jamás podrás.
Deja de soñar y vuelve atrás.

Vuelve a ser quien nunca fuiste
y deja de ser lo que no serás."

Vampirología 2


Mejor les hubiera sido el olvido
Y la negativa a su venida al mundo.

Mejor hubiera sido el extravío de su concepción
Y que aquel, su día, se lo hubiera tragado la noche.
Y mejor también que aquella mismísima noche
Hubiera ido engullida por la suprema tiniebla.

Mejor les hubiera sido el no nacer
Y que sus dioses les hubieran escondido
En lo más recóndito de su pedestre regazo.

Mejor les hubiera sido desaparecer
Con la traición del primer resplandor
Y con su estúpida limpidez.

Que su miasma no vuelva a insultar
La extremada omnipotencia de la Nada
Y el magno caos de las sombras.

Que la nublazón se cierna sobre su mente
Y les estremezca un eclipse negro
En cada una de sus moléculas.

Que aquella osadía se les haga lúgubre remembranza
Y que les sean impenetrables los clamores de piedad
Y que se les maldigan todas y cada una de sus misericordias.

Que les maldigan las maldiciones malditas de todos los malditos
Y que despierten mil demonios para sujetarles de los intestinos
Mientras el Amo y Señor les provoca todas las heridas aún desconocidas.

Que proceda el Devorador de sueños y Señor de los Cuervos
Y masacre a toda esta aldehuela de forjadores de luces
y sembradores de putrefactas cosas violetas, azules o rosas.

Yo prepararé las mesas de sacrificio…
Y tal vez, inmundo, cismático y sacrílego
Hinque en alguna que otra garganta cercenada
O bien mis garras, o bien estos malévolos colmillos.

La Bacanal entre mortales y redivivos siempre me sienta bien.

Vampirología 1


He sido noctíerrabundo por centurias y no supuse osadía compartida entre mortales e inmortales para hacer frente a un Ser Originario.
Viaje incluso a través del Angulo Natural de la Opacidad siguiendo sus pasos y la muerte fue un obsequio recurrente para los Orbes y sus entes.
Compartí con él, en un horizonte remoto y anegado de soledades, miles de exterminios de los bastardos esplendentes.
Ahuyentar la intrepidez de los chacales del tiempo y el espacio no fue fórmula, sino sello.
Conllevamos alguna balada negra por los hombres e inhumanos que cabrioleaban en el Universo de los Horrores.

Y nunca hubo batalla alguna. Simple devastación a partir del Florete Nocturno de Rubal, la espada del Auspicio Sempiterno, el adminículo sangriento del Señor de los Cuervos.
Hoy la mostrenca audacia llegará a su fin.






La comarca de los crédulos en este momento está desértica y su hora apocalíptica se les avecina a pasos brunos y descomunales.

No hubo crepúsculo siquiera, el manto de las Tinieblas ha excluido al celaje tempestuoso, al obsceno y argentino satélite y a las ráfagas siniestras del viento.

El ambiente se ha pintado de la más absoluta tenebrosidad y de un solemne silencio.

Detrás de lo invisible, en la más álgida y perturbada imaginación, un espectro amorfo se intuye, el miedo con atavíos góticos y elegantes se aproxima. El vampiro más brutal de la oscuridad camina parsimonioso y confiado en la cerrazón. Su carácter naturalmente fiero y salvaje, adornado por esa mueca pavorosa de indiferencia lo haría lucir regio, si algo pudiera verse en él.

Ese sonido, esa resonancia, esa extraña reverberación acústica del infierno que se asemeja a la hinchazón y punción intermitente de cúmulos de niebla en el Gehena, es su inherente resuello de furor y de maldad. El pánico impuesto se le adelanta algunos pasos y hiere al entorno premeditadamente.

Los legionarios de la Dama Negra y de las cosas rosas, han sentido el derroche siniestro de su presencia y se contraen sus poros, sus pensamientos, sus denuedos…
Sus vértebras se han erizado en el arrepentimiento y la pavura…


Aquel desquiciante gruñido se escucha cada vez más cerca.



Tomaré mi lugar a la distancia, él me ha advertido y de acuerdo al desvió de sus infernales pupilas me prefiere ausente…

Me llama la atención su sorprendente espada ya desenvainada y la manera imponente de portarla. Es un monumento al terror. Yo mismo doblo mi cuerpo y me retrotraigo. No sería prudente que alguien más sintiera el peso de aquella visión.

Bueno, sé que los retadores ya están más muertos que vivos, pero se les adeuda una pequeña dosis de muerte…

No necesito artilugios de otra dimensión para hacerme testigo del cataclismo.
Disfrutaré la lección…

En pie de lucha



"En el límite de las ideas para los mortales, encontré que no sirven, que son como un insano amasijo de necedades para quien consiente del Gran Fraude su gran mentira.
Luz. Palabra más simple, más falsa, más alevosa y atropellada. Bien podría llamarse pus y sería la misma letanía edenisíaca. La discriminatoria nota que murmura su estridencia entre su génesis de sombras. El hoyo blanco. El devorador de mundos plenos de penumbras. Mundos reales, mundos puros y no banalidades, emociones, sentimientos, contactos, deferencias y vulgaridades.
La luz es una sábana blanca para cubrir la sangre traslúcida inmortal. El apogeo de un acto vil e infame que en la inmediación la volvió repudio azabache. Como si eso fuera un tatuaje! Una seña más… y el hambre, la sed, la indolencia, la soledad, la senda errante…

Depongo mis maldiciones para el sol y sus astros adyacentes. Mentirosos! Le han usurpado su hegemonía a la Tinieblas! Heptagrama de aranas encumbradas en Bethel: Qué, Quién, Cómo, Cuándo, Por qué, Dónde, Cuál…

Yavhé...

Y le dijo a mi padre: Luzbel.
Vaya contradicción, vaya desfachatez…

Afortunadamente seguimos en pie de lucha…

Y despertando..."