24 may. 2008

El vampiro y la Sirena




“La Noche despierta en la negrura.

Y es nuevamente la Luna su compañía;
Sorprendió al Vampiro en Solitario.
Erguido sobre un risco e imponente,
En medio de su conocida melancolía,
Y siempre frente a la Nada...su santuario.

La tenue luz le empapa su silueta taciturna,
Y deja entrever un mar tempestuoso y siniestro;
Mar que en su umbría oscilación arrítmica,
Devora y oculta de los mortales sus secretos,
En la dimensión atemporal del Viento.

Algo ha cambiado de improviso,
El vampiro fija la mirada en el Mar
Y bajo el reflejo negro de la luna
Pudo divisar ojos negros y sombríos,
Negros como ese mar insumiso,
Tan abismales como su penar,
Tan lánguidos como la bruma...
Pero hermosos... y siente escalofríos.

Le costó percatarse o tal vez fingió hacerlo,
Pero su hórrido ser vibro y se estremeció;
El evento de la aparición ceso sus latidos.

Sutil y casi fantasmal emergió un anhelo:
Una hermosa Sirena y el Vampiro palideció;
Blanquecina y transparente....dos suspiros,
Mimetizada con la espuma de las olas
De aquél oscurecido y agitado mar.

Era la primer vez que le observaba,
Y ese su primer encuentro,
El tiempo se detuvo
y en su mirada...
La Sirena cantó.

El mar negro se volvió etéreo.

El oscuro vampiro quiso expresar,
Sacar su negro corazón y hablar,
Pero le impactó su inmoral silencio,
Quiso huir de un probable desprecio;
Gritarle a su nefasta alma la imposibilidad,
Decirle que el amor ya no es prioridad,
Asesinar sus memorias desesperadas
Y tragarse sus ilusiones mal pensadas.

Aquella Sirena no quiso oírle susurrar,
Pero en su melodía sigilosa le cautivó.

La Sirena en el eco de su voz al mar
Coqueta e inmaterial el alma le robó.

En ese momento el Vampiro quiso ser Delfín
Y navegar junto a ella;
Y aunque naufragó en el vientre del mar,
sucumbió ante su hermosa presencia por fin:
Le regalo una estrella,
Y le juro ser la tempestad,
Ser amor efímero o infinito
Y le suplicó de su voz un suspirar.

La Sirena no suspiro,
Detuvo su trino, su canto
bajo la mirada y huyó.

La noche lo encierra de nuevo en su falsa vida,
Y divaga en la penumbra el Vampiro homicida.

Cautivo por el sueño de amor con aquella Sirena
Que un día en el mar del olvido encontró y fue su pena;
Su alma perdida en la inmensidad del mar y sus venas,
Le pasa cruel factura de lo que es la Vida eterna.


...

Lejos de ahí y en otro mar,
La Sirena escribe poemas
Con gotitas de su sangre
Y sobre páginas de arena.

No lo dijo y ahora no dice nada...
pero le confiesa su amor a la marea,
Surca el firmamento de olas
Con su gélida voz y su pesar;
Y aunque musitar lágrimas
Nunca fue la mejor de sus ideas.
Hoy dicta sus más tristes notas
En halos de cristal...Oh, Sirena!

Abraza las olas, besa los corales.
En sueños marinos se deja llevar,
Nadan sus instintos sentimentales
Y al Vampiro quiere y puede amar.

Sirena varada a la orilla del mar.
El Vampiro mira siempre el horizonte.
Armoniosas figuras que aún pueden soñar:
Uno rasga el aire con eco tunante
Y ella renace en un dulce cantar.


El Vampiro se ha rendido a la vorágine del mar
Y apasionado enreda sus suspiros en las olas.
La Sirena las recoge todas y las besa sin más
Llevará algunos de esos besos al fondo del mar.
Con los finos granos de arena los mezclará
Soplará en ellos y al Vampiro llegarán.”

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