21 jul. 2008

Asesino de suspiros



He blasfemado.
Con el terror en la sien,
con hórrida nostalgia:
Asesiné un suspiro!

Un tumulto de manos engarruñadas
empezaron a soplar a la negrura,
intentando cubrirme de juicios.

Más con miserable infortunio
el torbellino arrinconado de mis gritos
vivían su infamia y su destino:
crepuscular en los Infiernos
y repudiable en los Cielos.

Me amenazó una lágrima doliente
una pesadilla de pensamientos
que aborrecían mis sentimientos.

Y en la monstruosidad de mis memorias,
camine asustado y con el honor sangrante
hacia el vado del tiempo y la distancia.

Una sombra repugnante recogía con odio
mis afrentas, mis pecados y mis muertes;
mis renuncias desnudas y azuzadas
en la ribera de la vergüenza y la melancolía.

Desde la simiente del Fuego eterno llegaron
los siete jueces y sus cuervos en la mirada
y en la sonrisa satánica y burlona sentenciaron:

--Hijo del hombre,
quien mata un suspiro,
le corresponde el peor castigo;
un abismo de ayes infinitos:
....Vivirás!


Y fui arrojado al mundo”





"Ví un suspiro agonizante en brazos de un asesino,
me escondí tras el gris bosque temiendo ser descubierta,
las brumas de todas las noches me envolvieron en tinieblas,
y un charco de honor sangrante iba cubriendo mis huellas,
mi cuerpo paralizado, mis ojos aterrorizados, visión lejana,
el que mató al suspiro asustado caminaba, y yo, le miraba,
en mi piel, (espeluznante), roce de sombra agachada que
recogía pertenencias que el caminante asesino dejaba,
sus afrentas, sus pecados, sus muertes y sus renuncias,
sin clemencia y sin perdón todo se lo llevaba.

Tras el bosque contemplé a siete jueces y sus cuervos
que al que al suspiro mató, juicio y condena daban,
entonces se oyó una voz, "vivirás" le gritaban
y al mundo fue arrojado y tras su mundo, una dama.

Entendiendo el homicidio,´y no comprendiendo el juicio,
mi alma sigilosa hacia el se aproximaba,

"Asesino de un suspiro", le hablé con voz muy baja,
"no estas solo en tu condena", mi mano le acercaba,
no habrá en tu alma más penas, ni nunca más soledad,
y el me extendió su mano,
y yo, dejé en ella una rosa."

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