23 jul. 2008

La grieta en la Pared


"Duerme, sueño profundo, párpados desnudos, cerrados,
frío, helado congelando las venas de la que sueña,
se abre la grieta en la pared, se traza el zig zag,
abertura naciente que empieza a taladrar y un ojo...
se asoma curioso por el oscuro hueco, a mirar,
¡despierta! (susurros aspirados en gargantas profundas),
¡no duermas!, y la que plácida soñaba se restriega sus pestañas,
la pared se derrumba y allá está el ser que antes observaba,
rojinegro negrirojo, estático, gigante, horrible y cruento,
dueño de la pesadilla que apenas a comenzar se asomaba,
pupila ensangrentada, en granates inyectada y garras deslizantes,
enredantes, que en un estirar se enredaban...y la enredaban,
víctima de la asfixia, del apresamiento y tortura de unos brazos retorcidos
que en afiladas uñas desgarraban, y la sangre de la durmiente...se derramaba.

Quiso exclamar en un hilo el grito suplicante de auxilio, y el ser la acallaba
fundiendo sus dientes de onírica fiera en la boca de la que ya no gritaba,
y en intento desesperado de saberse pesadilla, fue que ella a sí misma
tomando un pequeño abrecartas se hizo incisión y herida en su corazón,
quizá fue la desesperación la que la llevó a semejante error, quizá el terror,
y entre lagunas de sangre la durmiente se moría suicida y asesinada.

A la mañana siguiente dicen que allá la encontraron en la cama como dormida,
con un abrecartas clavado justo al centro de su corazón, se había desangrado,
la pared inmaculada y perfecta, pintadita toda de blanco, salvo un pequeño rasgo,
algo que nadie pudo vislumbrar, un pequeño agujerito por el que de nuevo quizá,
cuando alguien duerma allá, un ojo de cierto ser...se vuelva a asomar."


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"Cuando todo quedo en silencio, la monstruosa e inhumana criatura disforme que observaba a través de la minúscula abertura, no entendía lo que le ocurría a la conocida, querida y a veces temida sombra, que desesperada, convulsionaba sobre el purpúreo tálamo; y que con sus ojos y labios sellados, parecía, de cualquier forma, querer gritar solicitando auxilio.

La criatura sentía conmiseración por la sombra; y esto, a pesar de haber sido víctima durante toda su joven vida de aquel ser, que ahora se le crispaba el torso en el pavor de sus propias pesadillas. En su más absoluta penumbra, giró y avanzó un pequeño paso solamente, para estar frente a la hermética y pesada puerta metálica que le negara (por designio cruel y enfermizo de su propia progenitora) el aire exterior desde siempre.

Golpeó con sus deformes y torcidos puños y brazos el hierro, sonidos extraños y chillantes surgían de su garganta y acompañaban sus alteradísimas arremetidas contra la puerta. La salvaje criatura quería ayudar a quién le brindara de vez en cuando, restos de algunos pútridos alimentos y le acariciara (también de vez en cuando) con un carcomido palo su rostro descarnado. Nada lograba. Los sonidos morían en el grueso metal.

Regresó al orificio y ahora alcanzó a ver como la Sombra ya sangraba de los labios, pues se estaba mordiendo a sí misma. La sombra seguía sumergida en la pesadilla y ahora...en un acto sonámbulo tomaba ese instrumento punzocortante del buró, lo alzaba decididamente hacia el fulgor de los rayos de luna que se colaban por las ventanas y en un movimiento raudo y certero, se clavaba dicha arma en el pecho. La sangre surgió victoriosa y en un santiamén ya estaban bañandos: cuerpo, ropas y cama.

Lo que se podría describir como una gelatinosa y desagradable sustancia transparente, manaba de los ojos de la criatura tras el agujero....sus uñas yacían en el suelo, después del infructuoso desgarre en las paredes. Nada logró.

Al día siguiente, quienes encontraron el cadáver de aquella dama, también detectaron un pasillo secreto y pestilente que conducía a un sótano de peor presentación. Una extraña, pesada y gris puerta fue derribada y aún con un débil aliento de vida, encontraron desangrándose en sus manos destrozadas a un joven desnudo y de horrible aspecto físico. Un desconocido mal genético, en la peor de las rarezas de la naturaleza, le había concedido a aquella criatura lo nunca antes visto en ser vivo alguno..."

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