7 jul. 2008

Réquiem sórdido de alaridos


Lúgubre soledad disuelta en sangre,
sucia sonrisa en cascada ósea,
venas en torrente de venenos y
llantos incrustados en el tiempo.

Réquiem sórdido de alaridos,
sustentados en las Tinieblas
y sabiamente construidas en el horror
de virulentas sanguijuelas sin lágrimas.

Neurótico luto ante el olvido del Honor,
que nunca implora estúpido perdón,
no se conmueve ante súcubos o ninfas,
menos ante las misericordias leprosas.

Erguido y ufano, el paso del Vampiro,
como el cuerpo yerto de un Faraón,
ni se postra, ni pide hinojos.

Sus colmillos buscan otro amor,
buscan arrebatarle aliento al aire
y degollar la traición y al enemigo.

Hay un péndulo en el Apocalipsis
y pide desterrar al vasallo de la Luz.

Aglutinemos nubes negras
y petrifiquemos la envidia mortal.

Cenizas dispersas en el viento
por la mentira que viste enlutada
en la palabra muerta en el tiempo.

Letra Oscura que no ofende
y sin embargo siempre es atacada.

Ahora es tu momento
Ven...ataca...enciende!

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