5 ago. 2008

La Loba

Alucinaciones, delirios, pesadillas, eran lo único que vivía hace días.
Sueños corriendo por el bosque en la oscuridad de la noche. Oyendo un jadeo escalofriante de un lobo en su oído. Viendo esas mandíbulas abiertas, húmedas de hambre. El retumbar de la sangre, los gritos…
Sentir en su boca el sabor de la carne humana desgarrada. Retorciéndose de dolor alguien bajo sus manos mientras la luz de la luna llena iluminaba todo. Ver esas caras de terror, escuchar esos alaridos de espanto y dolor.
Y al despertarse de ese sueño enterarse que en el pueblo había desaparecido algún lugareño.
No quería cerrar los ojos. Le atemorizaba dormir, no deseaba volver a tener esas pesadillas y evocar esas masacres que en sus sueños parecían tan reales.
Esta noche no iba a hacerlo se negaba a vivir en sueños ese tormento.
Dejo todo dispuesto para pasar la noche en vela. Varios libros sobre la mesa que pudieran entretenerla, desvelarla, no permitir que se durmiera.
Cayó la noche, todo estaba en calma. El bosque estaba silencioso, nada pasaba.
Se acercó a la ventana, la luna se asomó entre las nubes e iluminó su cara.
Se sintió muy extraña, espasmos de dolor atravesaron su cuerpo y la hicieron inclinarse en un ángulo extraño. Sus manos se convirtieron en garras.
Su transformación comenzaba.
No eran pesadillas, ella era el ser que el bosque asolaba en las noches de luna llena.
Ella era quien se transformaba, dejaba de ser mujer para convertirse en una loba hambrienta
.

No hay comentarios: