La niña de la mirada perdida

La niña camina entre la niebla de su mente.
La oscuridad se cierne sobre ella,
gigantescas sombras la acosan.
Fantasmas de un pasado o un presente,
ya no lo sabe, solo los siente.
Se alimentan de ella, la devoran.
Aprisionan su pecho, la sofocan,
la persiguen constantemente.

El peso sobre los hombros ya se torna insoportable.
Es una carga cada vez más difícil de sobrellevar,
el laberinto de su mente es aún más oscuro
Todo está negro, no hay salida de esa pesadilla.

Hasta que divisa una difusa luz en la lejanía.
Una luz de esperanza, una promesa de libertad…
La desesperación, el dolor, la agonía pueden culminar...

Corre hacia ella enloquecida.
Teme que se diluya antes de que llegue.
Esa luz la llama, sabe que te alejará de su oscuridad.
Ya no puede detenerse, salta para alcanzarla...
Se siente caer... es como volar
Puede divisar el mar, oler su perfume
Siente el aire fresco que acaricia tu piel
Por primera vez conoce la libertad...

Por mucho tiempo todo el pueblo
estuvo buscando a la niña.
Aquella que vivía consumida
por una tristeza que nadie entendía.
No hubo forma de hallarla…

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El risco era muy escarpado,
lejano de toda civilización.
Nadie se atrevía a descender por él.
Pasaron muchos años hasta que un pueblerino
vio algo que le llamó la atención en la base del acantilado
algo podía verse entre las piedras cuando las olas se alejaban.

Bajó por el acantilado, intuía que debía hacerlo,
las ramas secas por el salitre marino arañaban su cuerpo.
Al llegar al lugar el extraño cuadro que presenció
lo dejó mudo de asombro.

Sobre un lecho de rocas, custodiado por los cuervos
encontró un cuerpo sin vida, intacto a pesar de los años transcurridos
su rostro reflejaba paz, tenía una sonrisa en los labios
Había hallado a la niña de la mirada perdida y la tristeza infinita…






Niña de eternas penas escritas
arrastrando tristeza infinita.

Niña de cuento olvidado,
de lágrimas jamás entendidas.

Pobre nena arrastrando su llanto
arrastrando hasta el gran salto,
que fue en busca de luz sonriente
y cayó en brazos del acantilado.

Niña de pupilas rendidas,
de lamentos carcomiendo su cuerpo,
de angustias no comprendidas,
volaste en alas de luz de esperanza
y bajo cuervos danzaste de muerte danza.

Niña muriendo en penas ahogadas,
ya te has hundido, volaste
y ahora tus iris tienen mirada
y hay sonrisa en tu rostro de hada.





Aquel hombre de pueblo que honraba el quebranto
Ahora rinde tributo de sangre por la niña,

le toma en sus desvencijados brazos,
seca el convulsionado llanto
y la levanta;

la lleva a su nigromante Santuario,
a lo más lejano y solitario de la campiña,
le recita un par de lúgubres rezos,
le canta,
y en su lápida...deja el cadáver de un comentario:

"Mi niña de mirada perdida...te he encontrado.
Mi niña de tristeza infinita...tarde he regresado.

Te he traído a tu hogar...mi casa.
Me quedaré contigo...descansa"

Sobre la tumba, el hombre se ha quedado dormido.
Eso parecía.
La verdad...es que de tristeza, el hombre ha fallecido."



Letra: El Gato Escondido, Silence & Luna.

1 comentario:

Auris Kaulitz dijo...

primer poema con el que me siento bastante identificada

es asombroso!!

les agradesco muchisimo por la forma en la que escriben...cada uno de los versos que leo son cada vez mas fascinantes
tengo que confesar que me impresionan
no es mucho..pero soy fanatica de sus poemas
denuevo gracias