14 sept. 2008

Aquella noche que nos hizo desconsolados

Paseaba entre cipreses mi amargura,
se alargaba cual sombra entre las frías tumbas,
diluyendo por mis venas esa soledad del vacío,
construyendo telarañas en las ruinas de mi alma.


Las pisadas que dejaba ni siquiera goteaban,
más aún guardaba níveos pétalos en mis manos,
¡abre los dedos y deja que vuelen! ...suspiró una brisa,
y al volar se tornaron rojos, escarlatas de tu sangre.


Me senté a tu lado, corazón desgastado en penas de antes,
pasó un silencio...pasó un instante,
resonó el eco sordo de dos latidos palpitantes,
y nuestros iris se hablaron de esa orfandad de tacto.


Se hicieron jirones de la negra envoltura que nos cubría,
crujieron los temores y se murieron un poco los miedos,
se abrió una sonrisa que en bóveda cristalizó nuestro llanto,
y sobre un mármol tan frío, tan helado...crearon calor nuestras manos.


Ya se han acallado nuestras esencias de pasados envenenados,
se perfila una rendija en esos páramos por donde ambos caminamos,
ya la soledad decidió que era tiempo de ir a dormir al olvido
y la sombra se hace hueco vertiendo miel en nuestros labios.


¡Aparta esa noche sin fin que nos hizo desconsolados!
dejemos ese lánguido existir pereciendo en el pasado,
alguna llave abrirá el cruel destino que nos tuvo apresados,
quizá un beso entre musgos, quizá un suspiro...quizá un "te amo".

2 comentarios:

adryscaballero dijo...

Esta es mi situacion en estos momentos, muy liindo :D

El gato escondido dijo...

Esta situación, adryscaballero, suele ser repetitiva en algunos de nosotros...así hasta el agotamiento, una y otra vez...desconsolados...gracias por tu presencia...saludos.