18 oct. 2008

El coraje en los colmillos


La ira me huele a rosas putrefactas,
aroma machacado en la oscuridad
para alimentar tragedias intactas

que no necesitan halos de humildad.


La ira es un torpe latido
sosteniendo la osamenta,

la perdida del peso en las palabras

y la inmersión en el disimulo.


El coraje emana de mis colmillos
ante la afrenta
de saber que ni muerto,
sobras

y que me odias...
eso...seguro.

Mis pensamientos en la muralla oscular se vienen derrumbando.
Y me odias, me odias vampiro...me odias más.

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