24 oct. 2008

Matar un suspiro


Envuelta en la bruma de la noche,
exhalé un moribundo suspiro.
Envuelto en lágrimas de dolor,
agonizante por el aire corroído.

Ví que estaba muriendo.
No pensaba permitirlo,
no porque él lo quisiera,
ni por su silbar mortecino.

Lo acuné con mis manos desgarradas.
lo mantuve con mi aire vivo.
No quería que muriera,
antes del momento preciso.

Grande era el esfuerzo,
para mantenerlo vivo
ya no tenía fuerzas
ni ganas de revivirlo.

Tomé la decisión,
lo maté!
Asesiné mi suspiro...

Llegaron hasta mí los siete jueces,
a imponerme la pena,
por el crimen cometido.
Sobrevolaban cuervos negros
prestos a ejecutar el designio.

Arrancaron mis ojos.
Picotearon mis oídos.
Laceraron mis manos.
Me quitaron los sentidos.

Concluyó la tortura.

Había recibido el castigo,
por haber matado un suspiro!


Inspirado en “Asesino de suspiros” de Silence

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