10 dic. 2008

Cuando el odio y el olvido te devoran



No le es dificil al odio vestir plumas carroñeras,
picotear las entrañas de aquél a quien ama,
desgarrar hasta llegar al agonizante corazón,
y luchar por devorarlo con la hiena del dolor.

No le es dificil al gusano del olvido,
descomponer lo que hubo y tragarlo,
mordisquear en el silencio de larva
y crecer mientras consume aquél alma.

No le es dificil al tiempo hacerse putrefacción,
diluir todos los restos que aún laten suplicantes,
derramar líquidos que amplíen la agonía,
evaporar en humores cualquier resquicio de vida.

Y así cuando la mano traiciona,
cuando abre con daga la herida,
odio, tiempo y olvido...devoran
a quien por amor entregó su vida.

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