15 ene. 2009

Nada…


Me hundo en la gélida oquedad del ser,
solo puedo sentir la negritud que envuelve mi alma,
que más que alma es un ánima que vaga
por nocturnos caminos dejando huellas de tristeza.

Me convierto en volutas de humo girando sin parar,
en lóbregas sombras arrastrándose en la oscuridad.
En un fantasma enjaulado en la melancolía y la soledad.

Me dejo llevar hacia el foso en el que siempre debí estar.
Y solo queda de mí lo que siempre fui.

Nada…
Nada que pensar…
Nada que recordar…

No hay comentarios: