15 feb. 2009

Estremecimiento nocturno


Empañado de sudor hasta las amígdalas,
con la túnica de erial pigmentado de lunas amargas,
ví a través del miedo que traspasa con su sombra mi ventana
que un cuervo quiere posarse en mis pestañas...

Me tomo desprevenido, aunque ya lo esperaba.
No me vio dormido, me agarró cuando suspiraba
y encontró mi gélido cuerpo en el infierno de su mirada,
mi cama en las tinieblas del suelo que es mi almohada
y el herrumbre de mi casa en la nada...

Empezó a devorarme por el lado oscuro de la palabra.
No moví el alma, para que no se enfadará
y guarde silencio, como se callan, mientras tejen, las arañas.

Me crujen las ideas,
se cimbran mis entrañas,
pero no es miedo,
estás tristes notas
son al saber que el cuervo yerra
y se tragará una alimaña.



Que se nutra el grajo hermano,
cuando despierte y encoja sus garras,
le regalaré mi corazón y mis ojos ciegos de tanta agua,
y solidariamente muerto, me lo llevaré en la mano.

No hay comentarios: