14 mar. 2009

El amor siniestro


Vivo sin vivir,
no conozco el sentir
y aún así en noches de nadie,
cuando la nada me acecha,
arrojada a los brazos de la soledad eterna
percibo un dolor que no debería existir,
es como una cuchilla afilada
desgarrando mi negro corazón
y esa doliente punzada
indica en extraña afirmación
que de amor fuí tocada
con el filo de sus garras.

Levantando la mirada
más allá del pétreo balcón
espero su silueta alada
y en silencio...me estremezco,
quiere mi sangre helada
hervir como en un dulce averno,
y mis latidos muertos hacen sonata,
tañen a lo lejos las campanas
y de mi boca escapa un ruego,
un murmullo hacia otra oscura alma...

Mi inmortal, sé que no debo,
que no es de nuestra raza el sentir,
que palpitar por tí me aleja de los nuestros,
pero no puedo evitar pensar, incluso soñar,
cual mortal nenita sonrojada,
pestañear como enamorada
y decir casi en siseo,
en suspiro de vampira hechizada
¡ven! que te espero,
¡ven! porque aunque sé que no debo,
puedo...¡Te amo! ¡Te quiero!





Inmortal,
pero no puedo mentir.

Es cierto... no creía, no creí.
No fui formado en las tinieblas para vivir,
mucho menos para pensar que podría pensar en ti.

Y es que desde siempre te intuía, te intuí,
como intuía a mis hermanos en el Sheol
cuando peleábamos contra la luz del sol.

Pero no sabía que en realidad estabas aquí
ni que tu transparencia se había fijado en mi
o que tus sombras llevaban el sonrojo carmesí.

Me cuesta asimilar que era por mi.

Sin forma,
pero no debo mentir.

Aquel momento en que te descubrí,
amparando a una criatura sin razón,
pensé que no eras como yo y que tenías corazón.

Aquella lucha encarnizada en que te vi,
ese despliegue de negra iridiscencia me confundió
y de entre la traición a Vampiria, tu faena me cautivó.

Pero no dije nada, ni hice nada y del balcón huí,
tu sangre la presentía con mucho más poder que yo
y ciego de envidia, éste orgullo primigenio me ganó.

Vampiro,
pero no quiero mentir.

No sé si debamos...
la raza no es contable para esto que denominas sentir;
y el pulso que siembra dudas en nuestra faz siniestra
nos dice que sigamos...
Y a quién diablos le incumbe hacia donde podemos ir?
O creer en sueño horrendo que ésta emoción no es nuestra?

Ni príncipe, ni amado,
Ni cursi o renegado,
Soy un simple vampiro...
Un vampiro enamorado.

La espera ha terminado.

Debo,
Puedo,
Y quiero...
Ser tu vampiro amado.


Letra de Ingrid y un servidor

Puesto que también te amo.

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