14 mar. 2009

Tu que duermes inocente


Llegó el ocaso para el sol
y la noche para el cielo;
ésta es la quimera sin fulgor
y la horadación de tus anhelos.

Será más temprano el desengaño,
más desgarrador el miedo;
perderá el sueño sus escaños
con algún gruñido quedo
y aquel infausto paso de los años
despertará sin voz y ledo.

Tú que duermes inocente
y que el rigor del sueño te consiente...

Tú que piensas que la muerte
ha demorado mucho en encontrarte;
no esperes más, un filo vendrá a punzarte
mientras el pavor congela tu cuerpo y tu mente.

Los garfios de una raza inmortal te rasgarán el sueño
y la espada, la daga o la guadaña cercenarán tu cuello.

Sonríe con esa mueca incrédula y desangrada
mientras eres banquete de los seres que nacieron en la nada.

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