24 may. 2009

Somos fantasmas a la deriva


En la llaga de la noche, la vacuidad nos rodea
y abre una ventana. Seguimos ansiosos por salir de nosotros
y dejar de ver la ausencia ocupándolo todo.

Algo que está más allá de los delirios sopla, se retuerce
y nos trastoca, ya no hay más muros y entre la niebla centellea
una guadaña.

La ventana crece absorbiendo el alma, es la hora nona.
Abrimos las compuertas de la senda final para sepultar la voz:
¡Amor mío, despídeme que voy muriendo!

Negras lunas en negra noche de oscuridad negra,
pupilas negras y negros cuervos,
negra esperanza, negras palabras,
lágrimas negras, negros recuerdos que se atragantan.

Somos fantasmas arrastrando penas entre lúgubres silencios.
Los susurros ya no tienen alas y la ausencia corroe oxidada,
espectros condenados al fuego fatuo, al abismo del averno.

Elevamos las manos para alcanzar la añoranza,
por enésima vez, hambrientos de nostalgia,
decapitados por el olvido.

Somos navíos sin rumbo,
sin ancla ni destino,
abandonados a nuestra propia deriva. (©Scb/Drc)





Letra a dúo Dorian&Ingrid

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