16 jul. 2009

Con cariño siniestro para tí niña.


Si el veneno proyectado con vileza y encono en tu senda provoca el hervor de tus musas, mientras tu eco se incopora tras la perfidia y el desenfreno iracundo del aborrecible livor, quiere decir que hay mesura engarruñada en tus vuelos y la ecuanimidad silente en esos, tus vocablos siniestros sigue imponiéndose.

El prejuicio para el asesino no cambia,
candente hierro le espera siempre,
franqueando la ignorancia.

Se desvanecen gotas coaguladas de misericordia
y cae irascible el zarpazo y la condena:
Vituperio y horca al homicida.
Al ladrón de la palabra sorda y mortuoria.

Pero el hocico del mandril también sangra,
y los cerdos no vuelan por volar.
Si matar recuerdos rebasa su lírica magra
qué demonios hacen en un mundo negro y virtual?

No está abierto el grifo para salir con los dedos a respirar?
Que se derrame a borbotones su osadía,
que se cuelen sus parásitos en cualquier vía,
quien sepa leer, que escriba...
todos los caminos son para el silencio
el eco,
el cuervo,
el asesino
letras muertas para transitar.

Ah, que aún siendo infante, si saqueas
a quién quieres engañar?
(©Drc)


Remasterizado.

1 comentario:

soledad inkauta maggy dijo...

ezta zuper el poema ammm me dezpido ezpero zeguir leyendo poemaz aziii biiie