9 may. 2010

Cuando los muertos llaman

 Los fantasmas se levantan,
crisálidas sugerentes a mis ojos
antes de quebrar su mortaja.

Se desvisten de la muerte que los opacaba
y hacen de su forma estatua,
piedra que el alma traspasa.

Hay una voz inmutable
y otra en mutis por el aire,
una que me dice ¡ven!, otra ¡Vete!

Y un rumor como de cuervos,
lejanos, batiendo sus alas,
y un silencio, de repente, tan atroz.

Un ciprés me roba la mirada,
ahora sé donde me encuentro,
en el jardín de los muertos.

Una mano pálida me toca,
de fondo un murmullo reniega,
¡No, no vengas!

Veo mariposas nocturnas,
veo sombras.

Una flor ha regalado su último pétalo a la tierra,
un suspiro queda titilante en mi boca,
el silencio, de nuevo, tan atroz.

Y voy...voy y muero.    (©Scb)

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