6 nov. 2010

Recordarás la monstruosidad de mis palabras.


Desafortunadamente poco habrás conocido de lo que crecía entre nosotros:

Una enredadera de dolores y falacias entre las sombras
y la carnívora ficción e hipocresía de los unos para con algunos otros.
Equidistante nuestra purísima negrura
y la fiebre por el crimen, el odio y la pavura.

Por sobre el Capullo bruno de los Vientos,
corrompidos por la densa altitud de estas ideas
establecimos que la adredosa herida podrá contabilizarse
siempre y cuando sangren las rodillas y se colapse el corazón.

Y cuando la desdicha del recuerdo y la razón
quieran inundar nuestra vacía mirada y perpetuarse
con un ministerio ignominioso de contrición en el páncreas…
entonces nos desprenderemos verticalmente del madero de tormento
y daremos oscuridad a los hombres
como lo fue siempre,
como meta
y camino.

En la hora en que te atrevas a soñar,
te confirmaré en tres ocasiones.
después de que cante el gallo,
que nunca nos conocimos.

Después de la media noche
te clavaré siete puñales,
entonaré siete salmos ,
los más negros
y resucitaré
siete veces
siete.

Afortunadamente hoy sé que sí te amo.

Lástima que yo siga siendo un monstruo
y que tu no has dejado de ser una princesa.

Alguna vez podrías, aunque fuera sin suspiros, amar a una bestia como yo?

1 comentario:

Alexa dijo...

Me facina sus poesias